domingo, agosto 08, 2010

avanza la noche

entre chasquidos de edificios amontonados,

se aproxima el arrullo del río,

ese que nunca me ha entregado su espalda.

el viento se abandonó en la caída

dentro de un pantano,

y esa ambulancia que ruge,

que pasa,

parece no entender...

en esta tarde

la muerte se ha puesto de pie.

martes, julio 06, 2010

amanezco aguerrida, esquivando la inmensidad. entre niebla y vidrieras de lo que no quiero ser. semáforos rotos. asfalto caído desde las alcantarillas. es de día. pero la noche no se fue todavía. y la luna nunca vino a saludar. despierto corriendo. desayuno las calles de luces prendidas. alguien, allá lejos, habla de una fiesta que no llegará. y una sirena comienza a aullar. menos la gente. menos la verdad. es cierto, no te escribí la carta que te prometí. pero a mi favor te puedo decir: yo lo único que quiero es amanecer en paz. y basta ya de pelear con una ciudad.

martes, junio 22, 2010

vaya donde no vaya
igual siempre voy sola
conmigo
misma.
los demás, puentes colgando,
abismos
cayendo
adentro
de
sonidos
sin eco.
y a veces
un charco.

miércoles, abril 28, 2010

arrebato

me meo. y no tengo tu cara cerca. ni la bufanda con te arrancabas la garganta. ni las ciudades que me hicieron agujeros, aca, en la panza, ni los martillos que no tiraste, ni las ventanas, cerradas, ni las cortinas que pusiste sin hablar. tampoco los ladridos amarillos de perros de algún color que todavía nadie inventó, ni tu mirada, ardiendo lento sobre las manos de los transeúntes que no miran nada, ni las avenidas dobles, ni los techos de los taxis, no estan las palabras de mi lado de la cama, ni mi inocencia de antes, ni mis ganas. salvo de mear. sin que te laves la cara.

domingo, octubre 11, 2009

ya octubre...

duele demasiado tener que nacer una y otra vez. renacer. reinventarse. remover. levantarse para volver a caer para volver a creer que una vez más, se puede. esperar la oportunidad de celebrar el camino. duele construir sobre lo destruido. las ruinas limpias. las flores creciendo en los escombros. el polvo viejo volando nuevamente. las rodillas cicatrizando en piel nueva que llevará la marca de la que existió y ya no. y las ranas cantando en el barro, mientras, y los colectivos llegando y saliendo y aullando. los techos caídos. los pisos levantados. los puentes partidos. que lo roto sea siempre roto rompiéndose. que lo muerto sea muerte a secas sin coronas en la piedra. que el río camine sin frenarse por el ruido de mis lágrimas en la noche. que no salte siete pisos. ni llore las tormentas de los buitres destruidos, el infierno que me han hecho padecer que sea desde hoy llamado o l v i d o.

lunes, septiembre 21, 2009

21, lunes 21 de septiembre.

cielo abierto, nada menos. camino torcido termina en puerta cerrada de luces esquivas. ni tu mirada. lupa en la mesa que nunca fué antigua, sobre su risa escondida. y tu abrazo aquél. la caída sin ruido. las lágrimas que no nacieron mías y no las supe sostener. silencio entre los besos durmiéndose. jazmín, olor a destino; el patio de mi abuela vive en el imposible olvido, ya sin macetas, sólo tierra y latidos , árbol solitario que nadie espía. la continuidad pese a todo, aún toca mi vida que se marchita en primavera. y siete pisos, abajo el río. lejos se ha muerto mi casa, cerca vive la que no me resguarda, ni me salva.

miércoles, septiembre 02, 2009

2 de septiembre (sí, miércoles.)

ando dispersa entre los problemas que llegan y los que me invento. dejé de escribir y no sé bien si estoy volviendo; una mujer nadadora me dijo que es como si me hubiera ido de viaje por un largo tiempo y no quisiera regresar. hoy tampoco se vé el horizonte, una bruma gris lo tapa TODO. los barcos que apenas se vislumbran parecen flotar en el aire, abajo la niebla, acá cerca el agua. y pienso que las personas que habitan ahora mismo esos barcos que pasan por mi casa, no deben poder ver la orilla, la tierra donde vive mi casa. Soñé que subía a un noveno piso, por ascensor, y al llegar, había dos opciones: abrir una puerta que me dejase en suelo firme pero teniendo que dar muchas vueltas y agotarme más; o bien, abrir la otra puerta y dar un pequeño salto a una escalera que me llevaría directamente adonde yo quería estar, en el medio del salto, el vacío, el abismo chiquito que me paralizaba en inmensidad. y sin embargo era eso lo que yo deseaba, esa puerta, dar ese salto, sobre ese abismo para caer de pie en esa escalera que me llamaba. alguien arriba tocaba una guitarra blanda, quieta e insonora, era mi papá. yo quiero tener un sólo papá y aprender a no sufrir como mi mamá. LLUEVE. hace tres días que el cielo estaba implotando y sin pedir perdón. hoy despertó más sabio, regalando la gigante lluvia finita de todo lo que se tragó. y abajo, los techos como barcos anclados, guardando personas que llevan vidas a veces flotando sin ser vistas y tantas otras veces a la deriva sin saber nadar. sí, claro que quiero verte, mucho antes de hoy. de ahora. llevo siglos queriendo verte. y mientras la vida, y la lluvia. y alguien que a veces logra llegar al mar.