
ando dispersa entre los problemas que llegan y los que me invento. dejé de escribir y no sé bien si estoy volviendo; una mujer nadadora me dijo que es como si me hubiera ido de viaje por un largo tiempo y no quisiera regresar. hoy tampoco se vé el horizonte, una bruma gris lo tapa TODO. los barcos que apenas se vislumbran parecen flotar en el aire, abajo la niebla, acá cerca el agua. y pienso que las personas que habitan ahora mismo esos barcos que pasan por mi casa, no deben poder ver la orilla, la tierra donde vive mi casa.
Soñé que subía a un noveno piso, por ascensor, y al llegar, había dos opciones: abrir una puerta que me dejase en suelo firme pero teniendo que dar muchas vueltas y agotarme más; o bien, abrir la otra puerta y dar un pequeño salto a una escalera que me llevaría directamente adonde yo quería estar, en el medio del salto, el vacío, el abismo chiquito que me paralizaba en inmensidad. y sin embargo era eso lo que yo deseaba, esa puerta, dar ese salto, sobre ese abismo para caer de pie en esa escalera que me llamaba. alguien arriba tocaba una guitarra blanda, quieta e insonora, era mi papá. yo quiero tener un sólo papá y aprender a no sufrir como mi mamá. LLUEVE. hace tres días que el cielo estaba implotando y sin pedir perdón. hoy despertó más sabio, regalando la gigante lluvia finita de todo lo que se tragó. y abajo, los techos como barcos anclados, guardando personas que llevan vidas a veces flotando sin ser vistas y tantas otras veces a la deriva sin saber nadar. sí, claro que quiero verte, mucho antes de hoy. de ahora. llevo siglos queriendo verte. y mientras la vida, y la lluvia. y alguien que a veces logra llegar al mar.