duele demasiado tener que nacer una y otra vez. renacer. reinventarse. remover. levantarse para volver a caer para volver a creer que una vez más, se puede. esperar la oportunidad de celebrar el camino. duele construir sobre lo destruido.
las ruinas limpias.
las flores creciendo en los escombros.
el polvo viejo volando nuevamente.
las rodillas cicatrizando en piel nueva que llevará la marca de la que existió y ya no. y las ranas cantando en el barro, mientras, y los colectivos llegando y saliendo y aullando.
los techos caídos.
los pisos levantados.
los puentes partidos.
que lo roto sea siempre roto rompiéndose. que lo muerto sea muerte a secas sin coronas en la piedra. que el río camine sin frenarse por el ruido de mis lágrimas en la noche. que no salte siete pisos. ni llore las tormentas de los buitres destruidos, el infierno que me han hecho padecer que sea desde hoy llamado o l v i d o.
domingo, octubre 11, 2009
ya octubre...
duele demasiado tener que nacer una y otra vez. renacer. reinventarse. remover. levantarse para volver a caer para volver a creer que una vez más, se puede. esperar la oportunidad de celebrar el camino. duele construir sobre lo destruido.
las ruinas limpias.
las flores creciendo en los escombros.
el polvo viejo volando nuevamente.
las rodillas cicatrizando en piel nueva que llevará la marca de la que existió y ya no. y las ranas cantando en el barro, mientras, y los colectivos llegando y saliendo y aullando.
los techos caídos.
los pisos levantados.
los puentes partidos.
que lo roto sea siempre roto rompiéndose. que lo muerto sea muerte a secas sin coronas en la piedra. que el río camine sin frenarse por el ruido de mis lágrimas en la noche. que no salte siete pisos. ni llore las tormentas de los buitres destruidos, el infierno que me han hecho padecer que sea desde hoy llamado o l v i d o.
lunes, septiembre 21, 2009
21, lunes 21 de septiembre.
cielo abierto, nada menos. camino torcido termina en puerta cerrada de luces esquivas. ni tu mirada. lupa en la mesa que nunca fué antigua, sobre su risa escondida. y tu abrazo aquél.
la caída sin ruido. las lágrimas que no nacieron mías y no las supe sostener. silencio entre los besos durmiéndose. jazmín, olor a destino; el patio de mi abuela vive en el imposible olvido, ya sin macetas, sólo tierra y latidos , árbol solitario que nadie espía. la continuidad pese a todo, aún toca mi vida que se marchita en primavera. y siete pisos, abajo el río. lejos se ha muerto mi casa, cerca vive la que no me resguarda, ni me salva.
miércoles, septiembre 02, 2009
2 de septiembre (sí, miércoles.)
ando dispersa entre los problemas que llegan y los que me invento. dejé de escribir y no sé bien si estoy volviendo; una mujer nadadora me dijo que es como si me hubiera ido de viaje por un largo tiempo y no quisiera regresar. hoy tampoco se vé el horizonte, una bruma gris lo tapa TODO. los barcos que apenas se vislumbran parecen flotar en el aire, abajo la niebla, acá cerca el agua. y pienso que las personas que habitan ahora mismo esos barcos que pasan por mi casa, no deben poder ver la orilla, la tierra donde vive mi casa.
Soñé que subía a un noveno piso, por ascensor, y al llegar, había dos opciones: abrir una puerta que me dejase en suelo firme pero teniendo que dar muchas vueltas y agotarme más; o bien, abrir la otra puerta y dar un pequeño salto a una escalera que me llevaría directamente adonde yo quería estar, en el medio del salto, el vacío, el abismo chiquito que me paralizaba en inmensidad. y sin embargo era eso lo que yo deseaba, esa puerta, dar ese salto, sobre ese abismo para caer de pie en esa escalera que me llamaba. alguien arriba tocaba una guitarra blanda, quieta e insonora, era mi papá. yo quiero tener un sólo papá y aprender a no sufrir como mi mamá. LLUEVE. hace tres días que el cielo estaba implotando y sin pedir perdón. hoy despertó más sabio, regalando la gigante lluvia finita de todo lo que se tragó. y abajo, los techos como barcos anclados, guardando personas que llevan vidas a veces flotando sin ser vistas y tantas otras veces a la deriva sin saber nadar. sí, claro que quiero verte, mucho antes de hoy. de ahora. llevo siglos queriendo verte. y mientras la vida, y la lluvia. y alguien que a veces logra llegar al mar.
viernes, mayo 15, 2009
:
los días empezaron a ser grises a través de las ventanillas de los colectivos, y la ciudad parece haber dormido luego de tanto tiempo de haber desdormido. me ronda desde afuera, una sensación extraña que no logra instalarse del todo adentro, y apareció justo después haber visto, que el mirar no sirve de nada, que mi visión es la primera gran tampa, el mayor de los engaños con el que tendré que luchar día a día, aún cuando no tenga ganas de luchar. la lluvia no se llevó nada del caos latente; ni limpió los ojos ajenos. los charcos que quedaron tras su paso me dan , al pasar, la imagen invertida de la ciudad que duerme.
no me interesan las demás miradas, las diferentes visiones no hacen la unión de los seres y por el contrario, las diferentes visiones generan la confrontaciòn de las personas que padecen sus visiones. noté que muchas veces prefiero hablar de lo abstracto, o de lo ínfimo y vulgar con los seres que amo, incluso prefiero no hablar, y dejar entre el silencio que mi mirada se pierda y no mire nada, descanso así de la monotonía del engaño...
nada es casual, y casualmente hoy, día sangriento, encontré entre papeles viejos, un relato del Maestro, que más o menos un siglo atrás, escribió:
"avanzo lentamente, muerto, y mi visión ya no es nada; es sólo la del animal humano que ha heredado sin querer la cultura griega, el orden romano, la moral cristiana y todas las demás ilusiones que forman la civilización en la que siento.¿donde estarán los vivos?"
y yo, desde mi ínfimo respirar, debería demostrarle a estos rincones donde aúllo por las tardes, que tengo huesos y uñas y todavía resisto. soy un ser VIVO.
martes, abril 21, 2009
jueves, marzo 05, 2009
autoretrato.
Y te movías como en cierto funeral, cuando mis pies no sabían sostenerse; mientras, yo caminaba confundiendo mis ideas con onomatopeyas. Intentaste decirme algo que nunca descubriste, cuando saboreaba cada una de tus muecas, en este lado de acá, donde transmuta mi mundo. Apagaste fuegos internos con polvo viejo. Sonreíste en una esquina triste de una ciudad cualquiera, habitada por acentos autómatas sin sueños. Y todo frito. Y los puentes siempre mirando. Desde lejos el silencio oyéndose a gritos. Luego de intentarlo, volví andando a desandar el camino, siendo yo sola y yo misma , con la repetida pena de saber, otra vez, que no logré invertir el sentido. Ahora duermo. Mañana sigo.
jueves, febrero 12, 2009
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